Ha merecido la pena luchar
El 12 de enero de 2013 el gobierno del PP en la Comunidad de Madrid culminaba el proceso de desmantelamiento del Ente Público Radio Televisión Madrid despidiendo a 861 trabajadores. Diez años poniendo todo el empeño no solo para quebrar un modelo de televisión que funcionaba, también para eliminar a la plantilla que defendió ese modelo.
Tras mes y medio de huelga indefinida con movilización permanente en la calle, esa mañana de enero salimos por la puerta de Telemadrid con la cabeza alta, nuestra dignidad intacta y un grito unánime: volveremos.
En el gobierno regional y, no cabe duda que también en la dirección del Ente Público, todos ellos responsables de haber alicatado Telemadrid hasta el techo con su manipulación y ruinosa gestión, debieron pensar que ese día terminaba todo y se iniciaba una nueva etapa, sin más.
De hecho, no habían pasado ni 48 horas de los despidos, una unidad móvil de telefónica, la misma telefónica de Rato y de José Antonio Sánchez, el director general de Telemadrid que firmó el ERE, irrumpía en la zona de aparcamiento para empezar la ocupación de la televisión pública.
Una primera adjudicación sin concurso público, a dedo, para controlar la realización de los informativos. De ahí en adelante, un frenético reparto de adjudicaciones a empresas externas que, en muchos casos, ya tenían una dilatada relación con la radio televisión pública, como Cuarzo, de Ana Rosa Quintana, o Boomerang TV del omnipresente Enrique Cerezo.
Hay que recordar que el ERE se justificó por causas económicas, por tanto, la idea era ahorrar a costa de nuestros despidos. Curiosamente una reducción del 75% de la plantilla no tuvo su equivalente reducción en la aportación del gobierno regional al presupuesto, menos de un 2%. Los gestores del EPRTVM disponían así de una gran bolsa de euros para repartir en forma de adjudicaciones. Una nueva etapa sin 861 testigos incomodos.



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