Telemadrid : La ruina del fútbol

Porque además de los 300 millones de euros por el contrato de derechos de retransmisión (no hay que olvidar que la deuda de Telemadrid era de 245 millones en 2011) Cerezo ha conseguido de la administración popular la gestión de la publicidad de Telemadrid, la adquisición de los derechos cinematográficos de sus películas para emitirlas en nuestra cadena, varias licencias de TDT, la compra de los terrenos del Vicente Calderón, la cesión del estadio público de La Peineta y la de la Ciudad Deportiva del Atlético, en unos terrenos colindantes a los ofrecidos para EuroVegas. Esta misma semana Cerezo ha recibido el Premio Cultura 2011 de la Comunidad de Madrid, en la categoría de Artes Cinematográficas y Audiovisuales. El galardón se lo entregó el mismísimo Ignacio González en una ceremonia que tuvo lugar en los Teatros del Canal.

Desde UGT llevamos muchos años denunciando estos extraños negocios y las astronómicas sumas pagadas por los derechos del fútbol, y Juan Varela lo explicaba muy bien en su artículo (29/10) Teleburbuja deportiva: «¿Seguirá la crisis pasando desapercibida para los dueños de los derechos deportivos? TVE acabará el año con un déficit de 105 millones de euros merced al recorte de 200 millones decretado por el Gobierno Rajoy, los altos costes de las olimpiadas de Londres y el pago de 43 millones por los partidos de la selección española. Telecinco, la cadena líder en audiencia y en ingresos publicitarios, tampoco ha soportado la burbuja y tuvo pérdidas operativas el último trimestre por el coste de la UEFA, la Eurocopa, MotoGP y Roland Garros. La audiencia responde ante las grandes competiciones, pero en un mercado televisivo que ha perdido el 50% de los ingresos publicitarios desde 2007, sin publicidad en TVE y con las autonómicas en quiebra es una temeridad sostener unos precios que parecen volar por encima de las penurias de las cadenas, los anunciantes y la audiencia. Los clubes, las estrellas, las grandes competiciones y los comercializadores de los derechos deportivos no se quieren enterar, pero el deporte es la gran burbuja que falta por pinchar. El deporte no puede seguir encareciendo la factura de las televisiones cuando el servicio público, gran parte de la programación y la propia pluralidad de la televisión están en peligro. Esa burbuja la pagamos todos«.